Give a little hapiness

Ayer mi amiga María me dijo que este fín de semana colocaba ya el árbol de Navidad. ¡Qué exageración! – le dije. Pero pensándolo bien, con lo que cuesta subir ese peso muerto del trastero, separar los infernales nudos en los cables de lucecitas, ponerlas dando vueltas alrededor del pino sintético (acabando por supuesto con el correspondiente mareo), reelegir entre los 10.000 millones de adornos que tienes, colocar, quitar, volver a colocar, subirte a una silla/taburete/cualquiercosaqueconllevapeligrodetortazoasegurado para poner la estrella/angelito o adorno de la cima y barrer todos los pelitos verdes que han quedado desperdigados por el salón…la ideá de Mery no es ninguna tontería, porque total, hacer todo eso para 20 días….y con lo bonito que es el resultado…como que sabe a poco.

Así que creo que me voy a dar una little hapiness to my body (una alegría pa’ el cuerpo). y  esta tarde, voy a abrir una botella de anís, cortar un poquito de Suchard de chocolate, y voy a pasar esta tarde de sábado escuchando grandes éxitos como ” pero mira como beben los peces en el río” o “arre burriquita” mientras intento que mi árbol se parezca lo más posible al de la Preysler.